Pá.... ya son 4 meses de tu partida y apenas el día de hoy, he tenido fuerzas para comenzar a escribir esta carta, de tristeza, de amor, de alegría, de despedida.
Parecía un día común, aquel lunes 5 de mayo, no pudiste cuidar a tus nietos por que te sentías mal, un malestar extraño. Recibí una llamada telefónica de mi mamá, preocupada, avisándome que algo andaba mal, que pedías ver a un médico. De inmediato salí de mi trabajo, me organicé para que mi mamá cuidara a mis niños y fui por tí. Nunca imaginé que esas serían las últimas horas que pasaríamos juntos.
Toda esa tarde te ví irte de a poco, sin darme cuenta, los minutos se hicieron horas y de repente el tiempo nos ganó, sentía como si cayera en espiral, tu dolor aumentaba, aún recuerdo cuando en esa sala de urgencias me tomaste la mano y me dijiste "tengo miedo", hubiese querido entender en ese momento la clase de miedo que tenías, no lo entendí y busqué al médico para tranquilizarte, hasta dije "Pá, no te preocupes, todo va a estar bien, no te vas a morir por esto...", involuntariamente te mentí. Te acompañé el mayor tiempo que pude, hice lo que estuvo a mi alcance para que tu dolor disminuyera, ¿por qué no te llevé a otro hospital?, ¿por qué no pensé en que te tratara otro médico?, ¿por que no pedí de manera más enérgica una mejor atención para tí?, tengo meses haciéndome esas preguntas y no me las puedo responder, simplemente ví como morías de a poco y no me daba cuenta.
Más tarde en la noche, cuando llegó mi mamá a la sala de urgencias, no quería separarme de tí, todo empeoraba tan rápido y yo estaba tan desconcertada, hice lo posible por quedarme a tu lado el mayor tiempo posible, cuando oré al lado de tu cama y te pedí que te encomendaras a Dios, había dentro de mí una despedida ahogada. Me pediste que le dijera a mi hermana que sabías que estaba ahí y que se lo agradecías, yo te bromeé una última vez, "Pá ni se te ocurra irte de parranda por que mi hermana y yo vamos a estar allá afuera cuidando la salida, esperando noticias tuyas", nunca imaginé que serían mis últimas palabras "encomiéndate a Dios Pá, verás que todo sale bien".
No pasaron ni 10 minutos cuando recibí una llamada telefónica de mi mamá "Se está muriendo!" dijo y yo corrí de nuevo a la sala de urgencias, abracé a mi mamá mientras a través de una cortina podía ver a los médicos intentando despertarte, todo pasó como en cámara lenta, nunca olvidaré cuando ví a los médicos detenerse, te quitaban tu ropa y yo le dije a mi mamá, "ya se nos fué, mi papá ya no está ahí".
Desde ese momento y hasta el día de hoy, he estado sufriendo con tu ausencia, me dueles, me dueles dentro, me duele mi corazón, no me puedo explicar lo que siento, no lo entiendo. No había podido hablar contigo hasta el día de hoy. Pá, sabía que algún día tendrías que irte, pensé que ese día llegaría dentro de muchos años, pensé que verías a los niños graduarse, casarse, que los verías felices y que estarías seguro de que contribuiste con su felicidad.
Pá, aunque en muchas etapas de mi vida no estuve de acuerdo contigo, siempre te amé, eres una persona muy importante en mi vida, aprendí de tí tanto, de tus aciertos, de tus desaciertos, quizá mi desacuerdo contigo es por que me parezco tanto a tí, no es broma cuando digo que heredé de tí el mal genio y las canas. Extrañaré nuestras discusiones absurdas e intensas, tus chistes sin chiste (que me sacan una sonrisa cada vez que los recuerdo), tu manera de expresarte, tu fútbol, tus chelas (Pá, te compré una cerveza para que te la llevaras ese día, después de cuidar a los niños, no he sido capaz de sacarla del refri aún).
Hice algo por tí Pá, deje un regalo de despedida de tu parte para mis hijos, ellos te recuerdan todos los días con tanto cariño, Mathias me dijo el otro día "mami, sabías que Santa Claus es más grande que mi tito?" Ari dijo,"mami, hoy es día del abuelo y le quiero hacer una tarjeta a mi Tito, sí mamá, ya sé que Tito ya no está, pero seguro en la noche baja del cielo para ver su tarjeta y se pone contento".
Quiero aprender de los niños, de su sencillez, de su manera de aceptar tu partida y no lo consigo. Pá, no duermo bien, estoy ansiosa, siento un nudo en la garganta, me enfermo.... y me angustia llegar a nuestro cumpleaños, que ahora sólo será mi cumpleaños. Falta menos de un mes y aunque yo siempre decía que no tenía que darte nada por que yo fuí el mejor regalo de tu vida, siempre me enfocaba en tí, en ese día, ahora sólo estaré yo, y ya estoy triste solo de pensar en eso.
Te quiero pá, me haces mucha falta, te extraño y espero que este vacío que siento en mí, pronto se pueda llenar de tí, de tus recuerdos, de tus historias, de tu vida. Espero que salga la tristeza que me ha causado tu partida, para que se llene de la alegría de haber compartido tantos años de mi vida contigo.
Pá, te quedas en mí, te quedas conmigo, aún no estoy lista para dejarte ir, sé que lo tengo que hacer, estoy comenzando a trabajar en eso, pero mis lágrimas aún no dejan de fluir,
2 comentarios:
Los más doloroso es que sucedió cuando aún no era el momento y todavía había muchas cosas bonitas que tenían que pasar. Creo que tiene razón cuando nos cuenta que deberíamos recuperar la ilusión de los niños y sentir que vendrá cuando él quiera acercarse y compartir un momento con nosotros y poder sentir su felicidad. Con él había platicado de hacer una maqueta de la pirámide de Chichén Itzá, para que pudiéramos ver el descenso de la serpiente en los equinoccios de primavera y otoño aquí en Querétaro. Le envío un abrazo.
esos recuerdos hermosos te van ayudar a dejarlo ir hermosa, es verdad que tienes bastantes cosas de el fue tu padre y yo siempre te he dicho que volvio nacer en Mathias tiene un gran parecido a el, pero un favor si te pido no se sientas culpable por su partida, un fuerte abrazo
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